• A Ana le ha abandonado su pareja.
  • A María le han robado la cadena de oro.
  • A Juan le han despedido de su trabajo.
  • Pedro no ha sido escogido como gerente en la empresa donde trabaja.

Los cuatro están tristes. Cada uno vive una situación diferente pero la sensación de vacío que sienten es la misma para cada uno de ellos.

Ana no acepta la separación. Siente un insoportable vacío interno que intenta compensar comiendo compulsivamente, chocolate, azúcar, bollería a raudales. Todo vale para no sentir. Pero por más que coma no se siente satisfecha y el vacío nunca se llena.

La cadena de oro que han robado a María era un regalo que su abuela le dio el día antes que se muriera. La cadena de oro significaba mucho para María, se sentía unida a su abuela. Ahora ha perdido este vínculo y tiene la sensación de que le ha fallado. Se siente triste pero no soporta este sentimiento y se dedica a salir, a distraerse, a estar con gente e ir de compras. Todo lo que sea para no sentir la desagradable sensación que le produce no volver a tener el tesoro de su abuela.

Juan compensa su tristeza con beber y fumar. Se siente culpable por no haber estado a la altura, entiende que se columpió en el trabajo pero nunca se hubiera imaginado que le despedirían. Ha perdido un buen lugar de trabajo y una estabilidad económica. Ya no podrá viajar ni permitirse todo lo que le hacía vibrar. Bebe y fuma a raudales y cada vez va en aumento, tanto de sustancias como de cantidad. La bebida, el tabaco y los porros le relajan y le liberan, por unos instantes, de la sensación de culpabilidad.

Pedro estaba convencido de que el ascenso en el trabajo sería para él. Había invertido tiempo, incluso demasiado para poder acceder a aquel lugar de referencia. El, a diferencia de los otros tres casos, siente la tristeza y la acepta. Se ha cogido una temporada para distanciarse del trabajo. Está triste. Llora. Se lo permite. Se siente derrotado. No responde mensajes ni atiende el teléfono. Se permite estar con la tristeza. Hay días que se siente realmente abatido pero hay otros que tiene la sensación que se va rehaciendo.

Cuatro historias para hablar de la tristeza.

Como toda emoción, la tristeza tiene su parte positiva y es permitir vivir el duelo de la pérdida de alguien -el caso de Ana-, la pérdida de un objeto -la cadena de oro de la abuela de María-, o de una situación -haber estado despedido del trabajo como le ha pasado a Juan-. También por no haber podido cumplir con objetivos o propósitos -como es el caso de Pedro-.

Aunque a nadie le gusta sentirse triste, la tristeza hay que vivirla.

Pero la mayoría de las personas no tiene la educación adecuada para sentir ninguna emoción que provoque malestar. No encarar la tristeza, huir de ella o compensarla a través de actividades o de adicciones -que es lo que hacen Ana, María y Juan- es arrinconar la sensación desagradable pero no es permitirse hacer el duelo de la pérdida o la expectativa no lograda. Es una 'solución' a corto plazo pero el dolor se va acumulando y una tristeza atendida, a la larga, puede ser origen de depresión.

Las frases hechas que todos hemos escuchado de 'no estés triste', 'sal a la calle y distráete', 'no lo hables', 'no llores', 'haz como si nada', 'estate contento', 'no hay para tanto'... no ayudan a encarar el dolor. Cuando hay una pérdida o unas expectativas no alcanzadas se necesita un tiempo para asumir lo que ha pasado y adaptarse a la nueva situación. Es natural y necesario.

La tristeza hay que vivirla, si lo que se desea es liberarse de ella. Escuchar la tristeza -que es lo que hace Pedro- para dejarla atrás. Aceptarla y abrazarla es la manera de trascenderla aunque no guste. Sentirse vulnerable a la larga nos hará sentir más reforzados.

Aunque la tristeza nos invita a ir a nuestro interior para reflexionar y cambiar conductas tampoco hay que aislarse del mundo. Combinar los ratos de tristeza con actividades que ayuden con el proceso de las personas que se sienten tristes es ideal. Algunas de las propuestas son: hacer ejercicio físico, respirar conscientemente y/o meditar, estar en contacto con la naturaleza, hablar de lo que se siente o expresarlo a través de la escritura, baile, dibujo arte... cuidarse, mimarse, cambiar hábitos que refuercen el bienestar, tener presente que no es un buen momento para tomar decisiones importantes. Y todo lo que sea necesario para salir más reforzado.

Comentarios

  1. Bones i interessants reflexions . Resulta dur passar per un epissodi que et causi Tristesa, i superar-lo i sobretot acceptar-ho per poder fer el dol es el primer pas que veig més difícil , ja que en aquests moments homn se sent afogat pel sentiment. Peró tens raó que si no se li vol donar una falsa solució , cal fer-ho com tu dius.

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Glòria Rabell
Terapeuta transpersonal
Instructora de meditación
Coach lúdico
Diseño web: Knüt

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