Estoy en la escuela, tengo unos ocho o nueve años. El profesor me pide que salga a la pizarra. Formula una pregunta y mi respuesta no es la adecuada. Está claro que no acierto. El profesor me ridiculiza. Los compañeros se ríen. En ese instante, ese momento en que me digo 'tierra trágame', el inconsciente toma nota de la vivencia.

¿Qué es el inconsciente?

El inconsciente es aquella parte mía que se encarga de guardar todo aquello que me ha herido. Todas las malas pasadas de mi infancia, de mi adolescencia y de las experiencias que mi mente clasifica como negativas y nefastas.

En otra ocasión, en la misma escuela o en el instituto o en la universidad el profesor pregunta quien quiere salir como voluntario a la pizarra. Automáticamente un vuelco en el corazón me indica 'ni se te ocurra ir'.

Pero como no hay voluntarios, el profesor me escoge a mí. En el momento que escucho mi nombre, el corazón late más deprisa. Me encuentro delante de mis compañeros. A mi lado está el profesor que me hace una pregunta. A saber cuál.

El inconsciente se apresura a mostrarme su apoyo. El corazón sigue latiendo muy deprisa como si hubiera hecho una maratón, los oídos se cierran por completo y soy incapaz de escuchar lo que me preguntan, las manos chorrean de sudor, por la boca no sale ni un pequeño sonido. Estoy en blanco. Estoy en pánico.

Es la voz del inconsciente. Todo lo que me ocurre es lo que tiene que ocurrir si no sé gestionar lo que sentí la primera vez cuando en la escuela me ridiculizaron y mis amigos se rieron de mí. La vivencia sigue en mí. Entonces el inconsciente, que es fiel a guardar cualquier marrón que haya vivido, sale a mi ayuda. Me provoca todo un carrusel de sensaciones físicas en las que el mensaje es claro: 'lárgate de aquí porque de pie ante una pizarra, al lado de un profesor y delante de tus compañeros, es zona de peligro para ti'.

El inconsciente se siente orgulloso de su trabajo. Su función es provocarme malestar para que no vuelva a sufrir.

¿Qué tengo que hacer?

Lo que sea para traspasar ese recuerdo que está incrustado en mí, soltarlo y poder llegar a disfrutar en otra ocasión cuando, voluntariamente o no, esté de nuevo ante una pizarra. En el curso de Evolución Consciente tratamos el inconsciente como 'amigo' y no como una parte enemiga de mí.

Comentarios

  1. M'ha agradat molt llegir aquestes paraules. Ara entenc una mica més en què em passa. Fa anys que tinc males digestions períodes més, períodes menys. Segurament el meu cos només m'avisa que alguna cosa no està bé en la meva vida, feina, fills, parella i haig d'escoltar el meu cos que m'avisa. En realitat ja sé quina cosa és, però si no canvio, les digestions seguiran igual. Sovint el canvi costa i em sento atrapada, com que ja arribarà, però jo segueixo quieta., posposant i la panxa igual.

    1. Hola Gemma,
      Doncs sí, el cos és savi i 'parla' a través de males digestions, en el teu cas. Saber d'on ve és un pas molt important. Però ara és quan has de decidir entre millorar les digestions o, sigui, mirar per la teva salut o fer alguna cosa al respecte. Tal com dius els canvis costen, no tenim cultura per fer-los amb naturalitat però és el camí. Fer el que sigui per millorar en salut i benestar. Si en vols parlar, pots enviar-me un wasap.

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Glòria Rabell
Terapeuta transpersonal
Instructora de meditación
Coach lúdico
Diseño web: Knüt

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